Esta área se centra en la familia y en el entorno social, ya que éstos determinan el bienestar de nuestros usuarios. Esta intervención es la actuación profesional que apoya a la unidad familiar y activa sus potencialidades y recursos, para conseguir un cambio positivo que redunde en mejorar la calidad de vida y así conseguir los objetivos propuestos.
Se ha convertido en un medio de enlace entre la familia y las distintas áreas del centro, en el cual hay un beneficio mutuo, ya que tanto la familia como el Centro están más informados de las necesidades, opiniones y problemáticas de nuestros usuarios y sus familias.
En esta área se trabaja fundamentalmente el asesoramiento y apoyo a los padres y a las familias de los afectados, así como al profesorado que lo solicita, actuando en ocasiones de mediador entre otros Servicios de nuestro Centro y otras instituciones, como puede ser el Equipo de Motóricos de la provincia, la Unidad de Salud Mental Infantil y los Servicios Sociales de la Comunidad.
Los objetivos son específicos para cada usuarios, pero de forma general se han realizado actividades enfocadas a adquirir y/o afianzar conductas dentro de los siguientes aspectos:
Es muy importante abordar cualquier tipo de intervención desde el punto de vista motriz, en primer lugar, considerando al niño como una persona integrada no sólo por un conjunto de habilidades motrices más o menos respetadas por la lesión y sobre las que vamos a actuar con mayor o menor intensidad, sino como una totalidad en la que el aspecto motor no es sino un mecanismo de expresión, relación e interacción, y debe entenderse como un medio y no como un fin; como una herramienta útil para una personalidad cuya evolución y maduración en todos sus componentes (cognitivo, afectivo, emocional, motor,...) debe buscarse a través de los diferentes medios disponibles.
A partir de ahí comprenderemos que el mantenimiento y la explotación de las posibilidades físicas facilitarán el desarrollo personal a través de la acción y la interacción.
La intervención en estas edades es aún una síntesis de búsqueda de nuevas adquisiciones físicas y de adaptaciones funcionales a las situaciones a las que se enfrentan en la actividad de la vida diaria.
Aportar soluciones prácticas es ya una necesidad y un aspecto fundamental de la intervención, para lo cual es obligatorio una colaboración con todos los profesionales que trabajan con el paciente.
Se pone de manifiesto así mismo la necesidad de una actuación extendida en el tiempo, que no se pierda o se corte con la salida del niño de la primera infancia, ya que cuando esto ocurre, el trabajo, el esfuerzo y la inversión realizada en estos años quedan abocados al fracaso y al sinsentido absoluto.
Se contempla también en el trabajo en el área motora, actividades de psicomotricidad. Esto implica que se trabaja con el cuerpo, con el movimiento, con la acción, y todo esto en relación con el medio.
El aumento de la demanda en este servicio pone de manifiesto la necesidad de la evaluación a este nivel para el establecimiento de las necesidades tanto a nivel miofuncional como de lenguaje y habla.
A través de esta se han detectado de forma precoz problemas que sin la intervención en el servicio del logopeda, estas personas hubiesen quedado sin la posibilidad de establecer sus necesidades reales, con lo cual no se hubiesen obtenido respuesta a nivel preventivo o con fines (re)educativos y/o paliativos.
Ha sido importante Iniciar programas para el desarrollo del lenguaje a través de prerrequisitos para el establecimiento tanto para el lenguaje oral y prelectura como escrito. Decir que la gran mayoría de estos niños ingresaron en el área por necesidad de reeducación bucofacial y que al ir evolucionando positivamente en estas y detectarse que tienen alteraciones a nivel comunicativo (preverbal, verbal(lectura) y/o no verbal (pre-escritura)) y que si no son atendidas por el personal cualificado, se generarán carencias en un tratamiento integral adecuado, siendo los niños los más perjudicados
La Terapia Ocupacional es la disciplina sociosanitaria que evalúa la capacidad de la persona para desempeñar las actividades de la vida diaria (AVD´S) e interviene cuando dicha capacidad está en riesgo o dañada por cualquier causa.
El Terapeuta Ocupacional determina qué componentes motores, cognitivos, sensoriales, perceptivos y psicosociales son los necesarios para realizar dichas actividades, para después compararlos con las destrezas de las que dispone el paciente.
Este análisis de la actividad, es una de las herramientas básicas de la Terapia Ocupacional donde se determina y seleccionan aquellas tareas que serán útiles para los propósitos terapéuticos establecidos en función de las características del paciente.
A lo largo del día, todo ser humano lleva a cabo una serie de actividades que varían en función de la edad, roles, cultura, situación socio-económica, intereses y preferencias de la persona. Desde la Terapia Ocupacional, éstas se clasifican de la siguiente manera:
El principal objetivo de la TERAPIA OCUPACIONAL es capacitar a las personas que presenten alteración, limitación o incapacidad para realizar cualquiera de las actividades de la vida diaria con el fin de lograr la mayor independencia, satisfacción personal e integración en la sociedad posibles; y en definitiva, para mejorar su calidad de vida.
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